La censura (intruducción)

La censura es inadmisible e intrínsecamente inmoral en todas sus formas y caracterizaciones, provenga del estado, de lobbys económicos o ideológicos o de asociaciones militantes que con sus gritos pretendan imponer sus criterios al resto de la sociedad. Este es un principio indeclinable que siempre se defenderá desde estas páginas y con toda la energía posible.

La censura

censuraCuando pensamos en censura solemos volcar nuestras miradas hacia regímenes abiertamente totalitarios e indeseables como el de China o los de los países islámicos. Pero no debemos confundirnos. A nosotros, ciudadanos de supuestas democracias, también nos afecta. Nunca veremos en los periódicos ni en las televisiones ni oiremos en las radios los problemas que verdaderamente nos afectan, ni se nos presentarán objetivamente alternativas ideológicas a las hegemónicas. Los medios de comunicación en su conjunto están orientados no a informarnos sino a dirigir nuestro pensamiento. Y no existe la prensa libre. No existe desde el momento en que los medios de comunicación pertenecen a grandes grupos económicos. Del mismo modo la concentración y alianza de grandes editores o productores con grandes distribuidores es una amenaza directa contra la libertad y la disidencia en todos los niveles del arte, la literatura y el mundo intelectual. Si alguna vez existió la contracultura ha quedado amortizada por las estrategias de mercado. En ese contexto la empecinada defensa del copyright (no propiamente de los derechos de autor, que son otra cosa) por parte de esas mismas grandes compañías no hace sino defender su situación de primacía y perjudicar de hecho a la renovación cultural y artística. En ese sentido puede afirmarse que si no es una forma de censura contribuye al menos a fomentarla.

Pero también en el irónicamente llamado Mundo Libre, el formado por las democracias liberal-capitalistas, existe la censura propiciada por el estado. Se defiende con la excusa de que emana del ordenamiento legal pero se oculta el hecho de que este no es neutral, antes al contrario responde a los concretos intereses de las élites dominantes. Así, por ejemplo, se protegen de la opinión y del escrutinio público instituciones de dudosa legitimidad o utilidad como, por ejemplo, en el caso español, la monarquía y las acciones de su titular, o se imponen por la fuerza ciertas premisas morales que solo son admisibles desde la perspectiva de un mal disimulado ultraconservadurismo que no ha dudado en mentir y fingir supuestas demostraciones científicas y difundirlas ad nauseam como verdades inapelables para dar cerrojazo a avances sociales de gran importancia que estaban gestándose en los años setenta del siglo pasado.

La excusa más habitual para establecer y mantener la censura es la de protegernos o, al menos, a la infancia y la juventud.

La realidad es muy diferente. Los motivos de la censura siempre son los mismos:

1-Acallar la disidencia con respecto a cualquier tipo de poder, sea político, social, económico o religioso.

2-Mantener la hegemonía social, económica y política de los poderosos.

3-Imponer a la sociedad los prejuicios morales de esas mismas oligarquías.

4-Mantener un discurso ideológico único, especialmente dirigido a la infancia y la juventud de tal modo que asimilen los valores e ideología de las oligarquías dominantes y al crecer sean adultos domesticados, sin atisbo de pensamiento propio, crítico o autónomo.

Allí donde el estado no se atreve a llegar, y puede llegar muy lejos puesto que dispone de infinidad de medios para legitimarse (la medicina, la ley…ámbitos que controla y que rara vez son contrarios al poder establecido), se impone la censura de las grandes empresas y cuando no la de asociaciones “representativas” que se dedican a alborotar y gritar en defensa de grandes principios y a menudo en “defensa de la juventud y la infancia” para detener en seco cualquier atisbo de disidencia ideológica. En ese campo deben inscribirse también las coacciones sociales del tipo de lo políticamente correcto o de la lucha contra las palabras “malsonantes”…son formas de censura cotidiana que tienen la misma finalidad que el resto del entramado represor.

Si la censura no fuese todavía hoy, en nuestros días y en nuestro entorno social, una amenaza presente, permanente y creciente, no habría motivo para preocuparnos por ella. Como la situación es justamente la contraria, es necesario que la estudiemos, la observemos y la denunciemos. Ese es el motivo por el cual abrimos esta sección en Disidenteporaccidente.

Periódicamente traeremos a colación diversos ejemplos de censura, antigua o moderna, y los analizaremos para ir descubriendo su finalidad última, sus mecanismos y, frecuentemente, su estupidez palmaria rayana en el ridículo cuando no directamente adscrita a un surrealismo perverso y arcaizante.

Espero sinceramente que el esfuerzo merezca la pena y llegue a alcanzar alguna utilidad.

NOTA.- la foto es de Entropyer.

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